La mirada emigrante de Walter Reuter, 1933-1948

Por: Ariel Arnal Lorenzo

Emigrante ¿Qué es un emigrante?, ¿mira acaso de manera distinta el mundo que lo rodea?, ¿se puede clasificar y jerarquizar esa forma de mirar de los emigrantes? Tratemos de contestar de manera sucinta a esas preguntas. Un emigrante es una persona que debe alejarse de su tierra por distintas causas, como opción personal o, en el caso que nos ocupa, por razones de fuerza mayor, viéndose obligado a ello sin más remedio. Pero antes de entrar en las particularidades de cada una de esas dos causas básicas de llegar a una tierra extraña, veamos cuáles han sido, a grandes rasgos, las maneras de mirar a México desde la perspectiva extranjera desde finales del siglo XVIII. Por razones de origen común, procuraré puntualizar sobre los emigrantes de origen germano, tratando de establecer, como primer paso de un posterior análisis más profundo a desarrollar en la tesis, elementos comparativos que permitan identificar posibles aspectos comunes que definan a su vez qué es eso de la mirada emigrante sobre México. Es importante señalar aquí el caso de Hans Gutmann, o su hispanizado nombre “Juan Guzmán”. Es un fotógrafo cuyo periplo es paralelo al de Walter Reuter, con el que sin embargo se distancia definitivamente a la llegada del segundo a México. Actualmente se realiza un estudio sobre la obra de Juan Guzmán (el nombre que tomó como fotógrafo), que sin duda será de capital importancia para establecer posibles elementos de esa “línea germana” del bagaje estilístico de Reuter.

Maneras de verI. Tomemos como punto de partida al alemán Johann Moritz Rugendas, quien tras un viaje previo a Brasil, desembarca por segunda vez en América Latina a través de México, entre los años 1831 y 1834. Entusiasmado directamente por Humboldt, el joven Rugendas es en mi opinión quizás el mejor representante alemán de ese exotismo del romanticismo decimonónico, en el que el paisaje ha de ser captado en su inmensidad para lo que se requiere una perspectiva amplia del mismo. Ello implica que la distancia que media entre el sujeto retratado, ya sea este paisaje o habitantes del lugar, debe ser considerable, lo suficiente para establecer el contexto en que el tema se desarrolla. Ese exotismo decimonónico no permite, salvo en contadas ocasiones, un acercamiento al sujeto, ya sea este un objetivo paisajístico concreto o una persona. El paisaje es para esa manera de ver una bóveda que lo envuelve todo, donde el autor y el espectador se ven “transportados” a ese lugar lejano y extraño. Así, aún las escenas más sencillas de la vida cotidiana de la ciudad de México, se ven reflejadas como un paisaje, donde la reina del mercado aparece “contextualizada” por el tema principal, el mercado, el verdadero paisaje pintado por Rugendas. Rugendas, La reina del mercado, óleo sobre tela 30 x 42 cm., 1833.

Detrás de esta manera de retratar el nuevo mundo (nuevo, por desconocido), encontramos una idiosincrasia heredera directa de la Ilustración del siglo XVIII, el enciclopedismo. El folklorismo y el consecuente exotismo nacen de una necesidad de conocer el mundo; pero no de la necesidad de aprehender su esencia, sino su totalidad. La cantidad de información prevalece por encima de la calidad. Es por esa razón que la única manera de acercarse al tema convertido en sujeto es por medio de la imprescindible contextualización del mismo, quedando el sujeto original reducido a un pequeño porcentaje material del cuadro. De este modo, el nuevo tema o sujeto pasa a ser esa intención de universalización de la realidad por medio del pincel o las sales de plata..

A mi juicio, otro exponente de esta manera de ver el mundo es en el siglo XX, Edward Weston. A diferencia de Tina Modotti, Weston jamás se involucra con el sujeto, jamás otorga al espectador una interpretación de lo que un mexicano es a su modo de ver. El exotismo mexicano le sirve para desarrollar su excelente sentido de la abstracción y de las formas, nunca para acercarse a ese individuo, extraño y distante, que es el mexicano. Así, Weston expresa qué es México para él, pero sólo a partir de la abstracción, porque para él México es como su propio lenguaje fotográfico, algo abstracto y aprehensible sólo a través de sus formas, nunca de la gente.


Sobre Walter Reuter, obsequioso de los dones de la vida

Fotógrafo, un poco actor…y músico Incansable, aventurero de corazón Humanista y luchador por la justicia y la equidad Conversador sensible y narrador de historias… De pies ligeros Amoroso, encantador… Fumador: fumaba para meditar, el humo lo vinculaba al Ser Superior…, a sus propios recuerdos y vivencias.…Fumò hasta el día en que se le olvidò pedir un cigarro.… Rebelde por naturaleza… Viviò la vida y fue libre…. Perseguido y encarcelado por sus ideas, cruzó continentes y épocas, fue testigo y protagonista de la historia del siglo XX.... Walter Reuter, sinónimo de dignidad y respeto por los seres humanos.

Reescribir la Historia

Uno de los muchos éxitos de la transición fue el consenso historiográfico alcanzado en torno a la República y a la Guerra Civil. Sorprendentemente a partir del año 2000 la historia empezó a ser secuestrada y manipulada al servicio de determinados intereses políticos.

Walter Reuter: viajero por la libertad

¿Con qué ojos él, que había visto tanto, habrá contemplado por primera vez el paisaje de México? ¿Cómo se presentaría a su mirada aquél país rural y un tanto primitivo que le ofrecía ¡al fin! descanso y abrigo después de tantos años de persecución y rebeldía? Tuvo tiempo largo, desde la barandilla del vapor que lo condujo a México, de contemplar el paisaje de Veracruz, en los diez días que permaneció a bordo impedido por las autoridades de descender con los demás pasajeros a tierra, judíos en cuyo rostro se conservaba intacto el azoro por lo que habían vivido.