Walter Reuter: viajero por la libertad

Por: Víctor Alfonso Maldonado

Viajero por la libertad

¿Con qué ojos él, que había visto tanto, habrá contemplado por primera vez el paisaje de México? ¿Cómo se presentaría a su mirada aquél país rural y un tanto primitivo que le ofrecía ¡al fin! descanso y abrigo después de tantos años de persecución y rebeldía? Tuvo tiempo largo, desde la barandilla del vapor que lo condujo a México, de contemplar el paisaje de Veracruz, en los diez días que permaneció a bordo impedido por las autoridades de descender con los demás pasajeros a tierra, judíos en cuyo rostro se conservaba intacto el azoro por lo que habían vivido. Su condición de refugiado político implicaba una revisión minuciosa de su caso y situación. Cuando al fin pisó suelo americano, acompañado de sus esposa y un hijo, pensó tal vez que la aventura había terminado, pero se equivocaba.

México era entonces un país fascinante profundamente nacionalista e impregnado todavía de fervor revolucionario. Conservaba sobre todo, grande e intacta, una dimensión de esperanza que ya no existe.

No fueron cómodos los primeros años aquí. Eran épocas difíciles para los nativos y más aún para los recién llegados que, lejos de sus terruños, no disponían sino de su talento y habilidades para abrirse paso en esa sociedad generosa pero pobre.

Walter Reuter tenía una rara cualidad: sabía ver. Y sabía enseñar a ver a los demás. Con una cámara de segunda mano, desde el cuarto de azotea que le servía de habitación, mirador y estudio, comenzó a fotografiar la vida cotidiana en los techos de la gran urbe, que a pesar de su dimensión ya entonces exagerada, se medía aún con la escala humana.

Testigo lúcido de sus tiempos, nos enseña en instantáneas certeras cómo éramos entonces. Con nostalgias ajenas recorremos en las placas de Reuter ese México ingenuo, bronco y orgulloso, que creía con fervor en su propia imagen.

No era para menos. Aún no habíamos perdido nuestras raíces más profundas. Pocas naciones poseían una personalidad tan recia, tan firme, como el México de aquellos años. Es cierto que ayudados por el cine, nos complacíamos entonces con la figuración de un país que nunca fue, pero que nos hubiera gustado que existiera. El esplendor de una patria suave de cielos impecables y nubes que parecían mandadas a hacer, enmarcaba un México idílico en donde con charros empistolados, mujeres ñoñas y corridos bravíos, se exaltaban valores anecdóticos de patriótico significado.

Walter Reuter no fue el único, claro está, que se sintió atraído por la escenografía natural que se ofrecía a su lente. El país, insistiremos en ello, se prestaba de maravilla a que otros vinieran a fotografiarlo, pero fue él quien mejor nos sacó de ese sueño para mostrarnos otra cara de la misma realidad; de una realidad que estaba ahí pero que tal vez no habíamos sabido descubrir. Sus fotos nos mostraban nuestra propia imagen en términos precisos de tiempo y espacio. No era la cara amarga de la miseria y la tragedia que siempre han formado parte de nuestro entorno. No era el México dulce y risueño de los tiempos de fe, lejos aún del agringamiento cursi y servil que ha deslavado nuestros mejores perfiles. Reuter, él si mejor que ningún otro, nos enseñó el rostro amable y bello del México más nuestro y profundo: el México indígena. Convencido de la nobleza de los indios, de sus tradiciones y sus juegos, de sus alegrías y sus tristezas, deja – ya nos pertenece – un precioso legado documental de ese otro México que es el verdadero.

Mis fotos sobre ellos – nos dice el artista – son siempre positivas. Nunca retraté su miseria porque ésta la vi en Alemania. Yo muestro lo positivo porque lo único que tengo para México es agradecimiento. Me salvó la vida…

Y muy bien salvada. ¿Qué habríamos hecho sin él?


Sobre Walter Reuter, obsequioso de los dones de la vida

Fotógrafo, un poco actor…y músico Incansable, aventurero de corazón Humanista y luchador por la justicia y la equidad Conversador sensible y narrador de historias… De pies ligeros Amoroso, encantador… Fumador: fumaba para meditar, el humo lo vinculaba al Ser Superior…, a sus propios recuerdos y vivencias.…Fumò hasta el día en que se le olvidò pedir un cigarro.… Rebelde por naturaleza… Viviò la vida y fue libre…. Perseguido y encarcelado por sus ideas, cruzó continentes y épocas, fue testigo y protagonista de la historia del siglo XX.... Walter Reuter, sinónimo de dignidad y respeto por los seres humanos.

Reescribir la historia

Uno de los muchos éxitos de la transición fue el consenso historiográfico alcanzado en torno a la República y a la Guerra Civil. Sorprendentemente a partir del año 2000 la historia empezó a ser secuestrada y manipulada al servicio de determinados intereses políticos.

La mirada emigrante de Walter Reuter, 1933-1948

Emigrante ¿Qué es un emigrante?, ¿mira acaso de manera distinta el mundo que lo rodea?, ¿se puede clasificar y jerarquizar esa forma de mirar de los emigrantes? Tratemos de contestar de manera sucinta a esas preguntas. Un emigrante es una persona que debe alejarse de su tierra por distintas causas, como opción personal o, en el caso que nos ocupa, por razones de fuerza mayor, viéndose obligado a ello sin más remedio.